Con su silueta redondeada y tono gris suave, el Jarrón Jacqueline aporta una sofisticación tranquila a cualquier interior. El vidrio ahumado equilibra forma y transparencia, permitiendo que la luz se desplace con gracia por sus curvas.
Soplado a mano con precisión, su cuerpo grueso de vidrio se siente sustancial y delicado a la vez. Su diseño versátil complementa ramas secas, tallos individuales o puede lucir hermoso por sí solo; un acento reflectante que suaviza los espacios contemporáneos.
Colócalo junto a cerámica neutra o lino texturizado para revelar la profundidad de su tono. Cada pieza muestra sutiles marcas del proceso artesanal, una celebración del verdadero trabajo hecho a mano.