Las conchas naturales protagonizan El Shell X, una pieza mural definida por la textura más que por la simetría. Este decorativo mural de conchas blancas hecho a mano introduce una presencia calmada y táctil, arraigada en el material y la luz.
Diseñado como acento decorativo, aporta un movimiento sutil a la pared mediante conchas superpuestas y suaves variaciones tonales. La forma inspirada en la cruz se percibe estructurada pero relajada, integrándose con facilidad en interiores costeros o neutros.
Colocado solo o como parte de una composición cuidada, el objeto responde suavemente a la luz cambiante a lo largo del día. Las variaciones en tono, superficie y disposición de las conchas crean diferencias matizadas entre cada pieza, ofreciendo una autenticidad definida por el material natural y no por la uniformidad.